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Manejo del postquirúrgico de catarata con antiinflamatorios:  tendencias y preferencias

En la recuperación de la visión posterior a la cirugía de catarata, la medicación recetada para el control de la inflamación postoperatoria desempeña un papel crucial. Se ha descrito que los medicamentos más utilizados por los oftalmólogos para este propósito son los corticoides y los antiinflamatorios no esteroideos (AINES). También se afirma que el régimen de estas prescripciones queda al criterio del profesional, quien puede optar por la monoterapia o la terapia combinada entre estos dos tipos de medicamentos. Se sabe que, en diferentes contextos donde se utiliza la terapia combinada, se ha observado una disminución en el riesgo de desarrollar edema macular cistoide postoperatorio.1

En la actualidad, se han buscado diferentes alternativas para reducir la necesidad o la frecuencia de administración de antiinflamatorios tópicos en el cuidado postquirúrgico de catarata. Un ejemplo es la inyección de triamcinolona vía subtenoniana, pars plana o transzonular. También se han descrito nuevos sistemas de liberación sostenida de corticoides. Estos sistemas novedosos surgen de la necesidad de tratamiento de la inflamación con la intención de sustituir el tratamiento tópico antiinflamatorio.1

Awidi y colaboradores (2024) realizaron un estudio para determinar la prescripción actual de sistemas tópicos, intraoculares o perioculares de antiinflamatorios en el postoperatorio de catarata. Esto se logró a través de una encuesta en línea a oftalmólogos suscritos a una plataforma de red global con el apoyo de la Sociedad de Córnea. Las reflexiones derivadas de esta indagación indican que la mayoría de los cirujanos aún prefieren la prescripción de antiinflamatorios genéricos.1

El estudio también reveló que una cantidad considerable de oftalmólogos que inyectan antiinflamatorios también los prescriben en modalidad tópica. En cuanto a los nuevos sistemas de liberación sostenida, se reportó que una pequeña cantidad de los profesionales adopta este esquema. Para la administración tópica, la mayoría de los médicos prescribieron corticoides con una duración de hasta cuatro semanas. Según los encuestados, la razón de estas acciones es la fuerte evidencia de resultados óptimos en términos de la reducción de la inflamación postoperatoria, el dolor y la incidencia de edema macular cistoide.1

En cuanto a los corticoides, el medicamento tópico más utilizado fue el acetato de prednisolona correspondiente al 83 % de los encuestados. Esto probablemente se debe a que este fármaco ha mostrado mayores efectos antiinflamatorios que su homóloga dexametasona. Otro aspecto importante de la alta formulación de la prednisolona es la accesibilidad al fármaco en términos de disponibilidad y costos, en comparación con otros corticoides como el difluprednato o el etabonato de loteprednol.1

En lo concerniente a los AINES tópicos, se ha descrito que son efectivos en el manejo de la inflamación postquirúrgica para pacientes con comorbilidades oculares. Sin embargo, se trata de un grupo de fármacos menos usados por los profesionales. Las especulaciones sobre la menor preferencia de los AINES se basan en el potencial riesgo de generar queratopatía punteada superficial, ulceración corneal estromal y melting corneal. Tampoco existen estudios que soporten una superioridad terapéutica de los AINES frente a los corticoides.1

Cuando se formulan AINES, los autores muestran que el bromfenaco sódico fue el más prescrito por los profesionales; sin embargo, reportes anteriores mostraban que el más formulado era el ketorolaco trometamina. La razón por la cual es preferido ahora el bromfenaco es la reducción en la frecuencia de la dosis de este medicamento. Sin embargo, sigue predominando el uso de la monoterapia con corticoides entre los cirujanos.1

En el abordaje intraocular o periocular a través de inyecciones, el corticoide más usado fue la triamcinolona acetonida en concentración 10 o 40 mg, que ha demostrado resultados comparables o superiores a la administración tópica de corticosteroides. A pesar de este potencial mayor beneficio, aún se prescriben estos medicamentos incluso por los cirujanos que administran las inyecciones perioculares.1

Matossian y colaboradores (2022) realizaron un estudio exploratorio que muestra la experiencia de los médicos en el uso de insertos de dexametasona en la cirugía de catarata. Los encuestados reportaron experiencias positivas con la administración de los implantes. De hecho, un importante porcentaje de los cirujanos recomendaría este esquema a otros colegas. A pesar de las grandes ventajas que representa el inserto de dexametasona intracanalicular, solo es acogido por el 5 % de los cirujanos de catarata. Una probable razón de este fenómeno es el alto costo de estos dispositivos de liberación controlada de corticoesteroides.2 Ver Figura 1.

El estudio de Awidi y colaboradores (2024) finalmente concluye que la mayoría de los cirujanos sigue prefiriendo el uso de antiinflamatorios genéricos, y una importante cantidad también aplica antiinflamatorios inyectados. Esto indica un camino abierto de posibilidades en las cuales las nuevas metodologías mostrarán mayores beneficios para los pacientes, pronósticos de éxito para los cirujanos y mayor acceso al tratamiento.1

REFERENCIAS

  1. Awidi AA, Chang DF, Riaz KM, Li X, Laborwit S, Zebardast N, et al. Anti-inflammatory medication use after cataract surgery: Online survey of practice patterns. J Cataract Refract Surg. 2024 Mar 1;50(3):224–9.

2. Matossian C, Stephens JD, Rhee MK, Smith SE, Majmudar PA, Gollamudi SR, et al. Early Real-World Physician Experience with an Intracanalicular Dexamethasone Insert. Clinical Ophthalmology. 2022;16:2429–40.