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PTERIGIÓN:DECISIONES CLÍNICAS Y ABORDAJE QUIRÚRGICO

INTRODUCCIÓN

 

El pterigión es un crecimiento anormal de tejido conjuntival que puede extenderse hacia la córnea, afectar la visión y generar molestias oculares. Se diferencia de la pinguécula, que también corresponde a un crecimiento anormal, pero se limita a la conjuntiva bulbar y no invade la córnea. Esta afección se desarrolla con mayor frecuencia en personas expuestas de manera prolongada a factores ambientales como la radiación solar, el polvo y el viento.

Aunque en muchos casos puede controlarse mediante tratamiento médico, existen situaciones en las que la cirugía constituye la única opción efectiva. Se trata de una patología ocular común en individuos con alta exposición a la radiación ultravioleta (UV), como atletas, pescadores y personal agrícola. Su prevalencia es mayor en regiones de clima seco y en personas que viven a grandes alturas. En etapas iniciales puede manejarse con lubricantes y medidas de protección ocular. En casos avanzados puede ser necesario recurrir a la cirugía para prevenir daños en la córnea y alteraciones visuales.

La palabra pterigión viene del griego antiguo pterygion (πτερύγιον), que significa “ala” o “aleta”, en referencia a la forma triangular que adopta este crecimiento carnoso al extenderse desde la conjuntiva hacia la córnea. De manera coloquial, recibe distintos nombres, como carnosidad u ojo de surfista (o del granjero), y popularmente se le llama “palmera” o “uña” en el ojo.

CAMBIOS TOPOGRÁFICOS INDUCIDOS POR EL PTERIGIÓN

Esta lesión tiende a aplanar el eje horizontal a 180 grados, lo que induce un astigmatismo con la regla en la mayoría de los casos. Por ende, la remoción quirúrgica mediante la técnica habitual de queratectomía lamelar reduce el astigmatismo en un promedio de 1 a 3,5 dioptrías.

La magnitud de esta reducción del astigmatismo depende del grado de pterigión, de la cantidad de astigmatismo preoperatorio, de la edad del paciente y de la técnica quirúrgica utilizada. El autoinjerto descrito libre por Barraquer y Kenyon1 corrige más astigmatismo especialmente con el uso de pegamento tisular, el cual también ahorra tiempo quirúrgico.

HISTOPATOLOGÍA

Desde el punto de vista histopatológico, se observa una proliferación fibrovascular carnosa, triangular y centrípeta de tejido conjuntival que invade la córnea. Esta se caracteriza por un epitelio engrosado con hiperplasia de células caliciformes, degeneración elastótica del colágeno en el estroma (de aspecto basófilo con hematoxilina-eosina), neovascularización, inflamación y fragmentación de la membrana de Bowman a nivel del limbo corneal, acompañada de un frente invasivo fibroblástico y vasos nutricios. 

RADIACIÓN UV Y FENÓMENO DE ALBEDO

La asociación entre el desarrollo del pterigión y la radiación UV se sustenta en numerosos estudios epidemiológicos.2 La denominada “zona de pterigión” corresponde al área comprendida entre 40° al norte y al sur del ecuador, donde la mayor intensidad de radiación UV influye en la población.

La similitud entre los hallazgos histopatológicos del daño cutáneo inducido por UV y los observados en el pterigión refuerza esta relación. Además, se ha demostrado que la mayor incidencia en la región nasal de esta lesión se correlaciona con un incremento superior a 20 veces en la irradiación del limbo nasal, lo que vuelve esta región especialmente vulnerable al daño inducido por UV.

En este contexto, resulta relevante el fenómeno de albedo, descrito por Coroneo,2 en el cual la luz que ingresa al ojo desde el lado temporal se concentra en la región nasal de la conjuntiva bulbar, precisamente donde se presenta con mayor frecuencia esta patología.

TRATAMIENTO MÉDICO

El tratamiento médico tiene como objetivo aliviar síntomas como irritación y sequedad mediante el uso de lágrimas artificiales y antiinflamatorios (corticosteroides) por periodos cortos. No obstante, este abordaje no cura la afección. La solución definitiva es quirúrgica y consiste en la extirpación del tejido, que se complementa, para reducir el riesgo de recurrencia, con un injerto conjuntival o, en casos seleccionados, con el uso de mitomicina C o 5-fluorouracilo (5-FU).

El uso de gafas de sol con filtros UV constituye una medida preventiva fundamental para limitar el desarrollo y la progresión de la enfermedad.

SISTEMA DE GRADACIÓN CLÍNICA

El pterigión puede clasificarse según su extensión de la siguiente manera:

En el grado I se localiza justo dentro del limbo; en el grado II alcanza aproximadamente la mitad de la distancia entre el limbo y la pupila; en el grado III llega al borde pupilar, y en el grado IV cubre la pupila.

Existen otros sistemas de clasificación que consideran variables como severidad, inflamación, vascularización, elevación, metaplasia tisular y asociación con estrabismo, simbléfaron o plica semilunar.

ABORDAJE TERAPÉUTICO GENERAL3

El manejo conservador incluye el uso de lubricantes oculares para aliviar la sequedad, la picazón y la sensación de cuerpo extraño; corticosteroides tópicos para reducir inflamación y enrojecimiento, generalmente por períodos cortos; y medidas de protección, como gafas de sol con filtro UV y sombrero, para disminuir la exposición al sol, al polvo y al viento. La evaluación por un oftalmólogo es indispensable para definir el manejo más adecuado en cada caso.

INDICACIONES QUIRÚRGICAS

La cirugía está indicada cuando la lesión compromete la visión por invasión corneal, provoca síntomas persistentes que no responden al tratamiento médico, presenta crecimiento progresivo con riesgo de cicatrices corneales permanentes o genera incomodidad estética significativa para el paciente. La indicación quirúrgica debe establecerse tras una evaluación oftalmológica completa.

CONSECUENCIAS DE LA OPERACIÓN

La cirugía es un procedimiento seguro y eficaz; sin embargo, como intervención quirúrgica, puede tener consecuencias que deben considerarse previamente. Comprender los posibles efectos postoperatorios permite al paciente prepararse adecuadamente y seguir las indicaciones médicas para una recuperación óptima. En los casos en que coexiste la catarata y el pterigión, se recomienda realizar primero la cirugía de extirpación del pterigión, lo que permite reducir el astigmatismo corneal y facilita una selección más precisa del lente intraocular para la corrección de la afaquia.

TÉCNICAS QUIRÚRGICAS PARA REMOVER EL PTERIGIÓN4

Entre las técnicas quirúrgicas utilizadas se incluyen la aplicación de mitomicina C al 0,04 % durante 3 minutos, (según protocolo quirúrgico) el colgajo conjuntival rotacional con suturas o pegamento tisular, el autoinjerto conjuntival con suturas o adhesivo tisular, el injerto de membrana amniótica y, en casos extremos, el injerto de mucosa bucal.

EFECTOS COMUNES DESPUÉS DE LA CIRUGÍA

En el postoperatorio, el paciente puede experimentar irritación y enrojecimiento ocular durante los primeros días, sensación de cuerpo extraño, ojo seco controlable con lubricantes y visión borrosa transitoria, que mejora conforme avanza la cicatrización.

 

RIESGOS Y POSIBLES COMPLICACIONES

Aunque infrecuentes, pueden presentarse algunas complicaciones que incluyen:

Recurrencia del pterigión, especialmente si no se siguen los cuidados postoperatorios; cicatrización anormal, que podría afectar la estética o generar molestias; e infección o inflamación prolongada, en caso de no mantener una higiene ocular adecuada.

El seguimiento médico es clave para minimizar riesgos y asegurar una recuperación sin complicaciones. En la siguiente sección, se abordará una de las preocupaciones más comunes: si duele la operación de pterigión y cómo se maneja el dolor.

¿DUELE LA OPERACIÓN DE PTERIGIÓN?

El miedo al dolor es una de las principales preocupaciones de los pacientes que requieren una operación. Sin embargo, este procedimiento se realiza con anestesia local, lo que garantiza que el paciente no sienta dolor durante la intervención. Esto adormece la zona y permite que el oftalmólogo trabaje sin que el paciente experimente molestias. Durante la operación, el paciente puede notar una leve sensación de presión, pero no dolor.

Una vez que pasa el efecto de la anestesia, es normal sentir algunas molestias en las primeras horas o días posteriores a la cirugía. Estas pueden incluir:

Sensación de ardor o irritación en el ojo operado; ligera incomodidad al parpadear, similar a tener un cuerpo extraño en el ojo; y lagrimeo o sensibilidad a la luz, que disminuye con el uso de gafas de sol y lubricantes oculares. El oftalmólogo suele recetar analgésicos y antiinflamatorios en gotas para controlar cualquier molestia. En la mayoría de los casos, el malestar desaparece en pocos días.

Si bien la recuperación varía en cada paciente, el dolor es mínimo y manejable con las indicaciones médicas adecuadas. 

La única cura del pterigión es quirúrgica. 

REFERENCIAS

1. Kenyon KR, Wagoner MD, Hettinger ME. Conjunctival autograft transplantation for advanced and recurrent pterygium. 1985;1461-1470

2. Zou WP, Zhu YF, Zhang B, et al. The role of ultraviolet radiation in the pathogenesis of pterygia (Review). Mol Med Rep 2016; 14: 3–15. [DOI]

3. Coroneo MT. Albedo concentration in the anterior eye: a phenomenon that locates some solar diseases. Ophthalmic Surg 1990; 21: 60–66.

4. Sudheer V., Bhupesh B., Ravi C., Evaluation of Corneal Topographic Changes Following Pterygium Surgery and Correlation with Size of Pterygium, Journal of Medical Sciences and Health, 6, 2020, p.31-39.

5. Shahraki, T, Arabi, A., y Feizi, S., Pterygium: an update on pathophysiology, clinical features and management. Therapeutic Adv. in Ophthalmology. 31;13, May, 2021.

6. Mahar, P.S. and Nwokora, G.E., Role of Mitomycin C in pterygium surgery. BJO, 77, 1993.

7. Kheirkhah, A., Hashemi, H., Adelpour, M., Nikdel, M., Rajabi, M.B., Randomized trial of pterygium surgery with mitomycin C application using conjunctival limbal autograft. Ophthalmology, 119(2), 2012.