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Raspado corneal, procedimiento clave en el diagnóstico temprano de la queratitis por Acanthamoeba

 

 

Martín Edisson Giraldo Mendivelso. Especialista en Segmento Anterior y Lentes de Contacto USTA, FELLOW IACLE. Profesor Universidad CES, Medellín.

 

 

 

 

La queratitis por Acanthamoeba (QA) es una infección corneal poco frecuente, pero potencialmente devastadora. Lo anterior, por su curso clínico prolongado y el riesgo significativo de pérdida visual cuando el diagnóstico no es oportuno. En este contexto, la Acanthamoeba es un protozoo ubicuo presente en agua, suelo y ambientes domésticos, capaz de alternar entre una forma vegetativa comúnmente denominada trofozoíto y una forma quística altamente resistente, lo que dificulta su erradicación terapéutica. (1)

 

Se ha descrito que este patógeno afecta predominantemente a usuarios de lentes de contacto (LC), con un incremento particular entre usuarios de lentes blandos y de ortoqueratología. Lo preocupante es que muchos de estos pacientes son jóvenes. Por tal razón, el diagnóstico temprano sigue siendo uno de los principales desafíos, debido a la superposición sintomática y morfológica con otras queratitis infecciosas o inflamatorias. Manifestaciones como dolor profuso, hiperemia, fotofobia y visión borrosa pueden confundirse fácilmente con queratitis herpética, microbiana o con erosiones epiteliales asociadas al uso de LC. (1)

 

Asimismo, signos tempranos como la queratitis punteada superficial elevada (QPS) y las pseudodendritas suelen conducir a diagnósticos erróneos que retrasan la instauración del tratamiento antiamebiano adecuado. Este retraso diagnóstico, sumado al uso potencial de corticosteroides, favorece la progresión hacia fases avanzadas de la enfermedad y aumenta la probabilidad de requerir procedimientos quirúrgicos, como la queratoplastia penetrante.(1)

 

En este sentido, en la lucha por preservar la salud ocular y la función visual, el raspado corneal adquiere un valor diagnóstico invaluable. La identificación directa de quistes bicapa mediante tinción de Gram en muestras de raspado permite confirmar tempranamente la infección, incluso antes de que se establezcan los signos estromales clásicos, como la perineuritis radial o el infiltrado anular o anillo inmunológico. Aunque existen métodos como el cultivo específico, la PCR o la microscopía confocal, su disponibilidad no siempre es inmediata en todos los centros asistenciales. Por ello, el raspado corneal representa una herramienta accesible, rápida y clínicamente valiosa para orientar el manejo temprano y reducir el riesgo de progresión. (1)

 

Con base en lo anterior, Chang, Wei Kuo y Hou (2026) realizaron un estudio con el fin de describir las características clínicas de la QA y evaluar la utilidad del raspado corneal para el diagnóstico temprano. Esta investigación correspondió a una serie de casos retrospectiva, incluyendo a pacientes con QA confirmada mediante la identificación de quistes bicapa en raspados corneales teñidos con Gram. Se recopiló información sobre antecedentes de uso de LC, características clínicas iniciales, intervalo entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico, tratamiento instaurado y evolución visual. El procedimiento de raspado corneal se efectuó de manera rutinaria en todos los pacientes con erosiones, infiltrados o sospecha de QA, empleando una hoja estéril Nº 15 para obtener material de los bordes del infiltrado, que luego se extendía sobre un portaobjetos para su tinción y análisis microscópico. (1)

 

El manejo terapéutico se basó en monoterapia con polihexametileno biguanida (PHMB) al 0,02 % en los casos leves o en la combinación de PHMB, clorhexidina y voriconazol en las presentaciones estromales severas o refractarias. Los hallazgos más relevantes mostraron que la totalidad de los pacientes tenía antecedente de uso de LC, con predominio de los lentes blandos, aunque también se identificaron también casos en usuarios de ortoqueratología. Las manifestaciones clínicas más frecuentes fueron la queratitis punteada superficial marcada, los infiltrados puntiformes y las pseudodendritas. Los hallazgos probablemente condujeron a diagnósticos iniciales como erosiones epiteliales o queratitis herpética. Ver Figura 1.

 

 

Figura 1. Signos clínicos de la QA. A. QPS marcada. B. Infiltrados estromales puntiformes.C. Perineuritis radial. D. Pseudodendritas. E. Infiltrados profundos. F. Infiltrado anular. (1)

Los casos más avanzados presentaron perineuritis radial, edema estromal y, en menor proporción, el infiltrado anular característico. La identificación de los quistes en el raspado corneal se logró en el 100 % de los casos, lo que respalda la utilidad del método incluso en fases tempranas. En términos terapéuticos, la mayoría de los pacientes respondió favorablemente, con una mejoría significativa de la agudeza visual tras el tratamiento antiamebiano. Cabe destacar que un caso con diagnóstico tardío y uso previo de esteroides requirió queratoplastia terapéutica.

 

Con este estudio, los autores resaltan la importancia del raspado corneal como herramienta accesible, rápida y de alto rendimiento para detectar tempranamente la infección. Aunque existen métodos complementarios como la microscopía confocal, la PCR o el cultivo en medios especializados, su disponibilidad es limitada en muchos escenarios clínicos. El raspado corneal, en cambio, permite visualizar directamente la morfología distintiva de los quistes bicapa mediante tinción de Gram, constituyéndose en un recurso invaluable para orientar el manejo y evitar diagnósticos erróneos que con frecuencia resultan en progresión clínica y daño estromal severo.

 

Finalmente, los autores concluyen que la QA sigue siendo una infección subdiagnosticada en sus fases iniciales debido a la variabilidad de su presentación y a la similitud con otras queratitis. La identificación de QPS marcada y pseudodendritas debe alertar al profesional de la salud ocular, especialmente en usuarios de LC. El uso oportuno del raspado corneal favorece la confirmación temprana y permite instaurar un tratamiento dirigido con mejores resultados visuales, reduciendo la necesidad de intervenciones quirúrgicas.

 

Adaptado de:

 

1.        Chang WH, Kuo YW, Hou YC. Optimizing early diagnosis and treatment of acanthamoeba keratitis through corneal scraping. 2025 [citado el 2 de febrero de 2026]; Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.optom.2025.100566