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InicioCATARATAUn recorrido por las disfotopsias relacionadas con la cirugía de catarata

Un recorrido por las disfotopsias relacionadas con la cirugía de catarata

La cirugía de catarata es uno de los procedimientos más realizados en el mundo y, gracias a los avances en técnica y en el diseño de los lentes intraoculares (LIO), ofrece resultados visuales predecibles y seguros, restaurando la función visual y la independencia del paciente. Sin embargo, siempre existirán complicaciones relacionadas con el procedimiento y con los resultados. En este segundo aspecto, la presencia de aberraciones y alteraciones en la trayectoria de la luz hacia la retina pueden afectar la visión de manera transitoria o permanente. (1–7)

Uno de los fenómenos ópticos anteriormente mencionados es la aparición de las disfotopsias. Estos fenómenos se perciben como arcos, halos, destellos o bandas luminosas, denominadas disfotopsias positivas (DP), producidas por una fuente de luz oblicua de aproximadamente 35°. También se pueden percibir como sombras oscuras en el campo visual temporal, asociadas a una banda angosta nasal de retina no iluminada. En este caso, se denominan disfotopsias negativas (DN). (1)

Se ha descrito que una disfotopsia se considera transitoria cuando dura menos de 6 semanas, y persistente, aquella mayor de 6 semanas. La DP puede presentarse hasta en 67% de los pacientes inmediatamente tras la cirugía de catarata, pero solo 2,2% mantiene síntomas después de un año; cuando es causada por un lente intraocular (LIO) multifocal difractivo, en este caso, suele ser persistente. La DN aparece entre 15–26% de los pacientes durante la primera semana postoperatoria, pero persiste al año en 0,13–3,2%, y su prevalencia disminuye a aproximadamente 1,5% a los 5 años, probablemente por neuroadaptación, aunque el mecanismo exacto no está totalmente aclarado. En casos poco comunes, un paciente puede experimentar DP y DN simultáneamente. (1,2,5)

Para comprender mejor estos fenómenos, Kujani y Mehta (2025) realizan una revisión de la literatura sobre las disfotopsias y su manejo. En este apartado, es preciso determinar la etiología de las disfotopsias. La DP está regida por múltiples factores ópticos y estructurales relacionados con el diseño y la posición del LIO. Uno de los elementos más determinantes es el diseño del borde: cuando son cuadrados truncados generan una reflexión más especular y direccional, de modo que la luz incidente desde ángulos oblicuos como ocurre con la iluminación lateral ambiental, esto hace que la luz se refleje en la retina produciendo arcos, halos o destellos. En contraste, los bordes redondeados dispersan la luz sobre un área mayor, reduciendo así la percepción de artefactos visuales. Esta reflexión más focalizada explica por qué muchos pacientes describen el fenómeno como una luminosidad con morfología afilada o arqueada. (1)

En cuanto a la DN, se trata de un fenómeno óptico complejo cuya etiología se considera multifactorial y aún no completamente identificada. El mecanismo más aceptado hasta ahora se conoce como la brecha de iluminación (illumination gap), que explica que la sombra percibida en forma de arco en el campo visual temporal surge por una diferencia en la trayectoria de dos grupos de rayos: aquellos que atraviesan la periferia del LIO y se refractan adecuadamente, y aquellos que, debido a la arquitectura óptica y anatómica del ojo pseudofáquico, no atraviesan la óptica del LIO y, por tant,o no se refractan. (1)

Entre ambos grupos se genera una zona de penumbra o brecha de iluminación que proyecta una sombra sobre la retina nasal, la cual el paciente interpreta como una oscuridad temporal persistente. Este modelo óptico explica por qué la DN es más pronunciada en condiciones de iluminación fotópica y pupilas pequeñas, donde la contribución de rayos periféricos es más limitada. Los autores indican que un elemento clave en la formación de la DN es el solapamiento de la cápsula anterior sobre el borde nasal del LIO, situación reportada consistentemente en pacientes sintomáticos. Este solapamiento crea una discontinuidad geométrica que impide el paso uniforme de los rayos de luz hacia la periferia de la retina. (1)

Otro factor que se ha descrito influye en la DN es el tamaño pupilar. En este sentido, las pupilas mióticas restringen la entrada de rayos periféricos, favoreciendo la formación de la brecha de iluminación y haciendo más evidente la sombra temporal. Por el contrario, las pupilas midriáticas permiten mayor dispersión luminosa hacia la retina nasal y reducen la percepción de la DN. Por otro lado, también se ha afirmado que el ángulo kappa aumentado, característico en muchos ojos hipermétropes, representa otro factor de riesgo. (1)

En este caso, un ángulo kappa grande desplaza el eje visual respecto al centro pupilar, modificando la forma en que los rayos alcanzan al LIO y aumentando la probabilidad de generar la brecha de iluminación. Siendo así las cosas, los pacientes con ángulo kappa elevado muestran una mayor susceptibilidad a desarrollar DN. (1)

Por otra parte, se sugiere que una cámara posterior más profunda cambia la geometría del paso de la luz y puede favorecer la formación de la brecha. Aunque esta afirmación requiere más evidencia por los resultados contrastados entre reportes. Ahora bien, respecto al material y diseño del LIO, inicialmente se atribuyó la DN a los LIO acrílicos de borde cuadrado; sin embargo, se sabe en la actualidad que puede presentarse en lentes de diversos materiales, incluyendo la silicona y con bordes redondeados o truncados. También se dice que los LIO con índice de refracción alto pueden modificar la distribución periférica de la luz, aunque su papel en la DN parece menos determinante que en las DP. (1,5)

Finalmente, factores anatómicos individuales como la configuración del ángulo camerular, el espesor del iris, el tamaño del sulcus ciliar y otras variaciones estructurales pueden modular la incidencia y severidad de la DN. Estas diferencias explican por qué la DN aparece en algunos pacientes y en otros no, incluso cuando se utilizan los mismos LIO y técnicas quirúrgicas similares. (1)

En su revisión de la literatura, Kujani y Mehta (2025) también indican que tanto las DP como DN se encuentran subdiagnosticadas. Solo se evidencian mediante cuestionarios específicos, como el Quality of Vision (QoV), o herramientas instrumentales como la halometría, diseñadas para determinar de manera más objetiva la presencia del deslumbramiento y la dispersión luminosa. Sin embargo, los autores aclaran que aún no existe un método universalmente validado para medir estos fenómenos de forma confiable. Un ejemplo, es la perimetría cinética que solo es capaz de detectar la sombra asociada a ND en aproximadamente 30% de los pacientes.(1)

Ahora, en términos del manejo de las disfotopsias, los autores manifiestan que, en primera instancia, la educación del paciente y la información adecuada de expectativas son esenciales para facilitar la neuroadaptación, especialmente durante las primeras semanas tras la cirugía de catarata. La corrección de ametropías residuales y el tratamiento de la opacificación de la cápsula posterior pueden contribuir a mejorar los síntomas transitorios.(1)

También se ha descrito manejo farmacológico de las disfotopsias. En este aspecto, se afirma que el uso de midriáticos puede temporalmente mejorar la ND al incrementar la entrada de luz periférica, pero, se sabe que su uso continuo es poco práctico y mal tolerado por muchos pacientes debido a efectos adversos y limitaciones funcionales. Entre tanto, los mióticos, han mostrado resultados inconsistentes y suelen empeorar algunos parámetros visuales, particularmente en ambientes de baja iluminación. En este caso, el aumento de la profundidad de foco y la entrada de rayos paraxiales no es la solución óptima. (1)

Los autores señalan que también existe abordaje quirúrgico cuando las anteriores estrategias no muestran resultados adecuados. En este sentido, la captura óptica inversa o “reverse optic capture” (ROC, por su sigla en inglés) constituye una de las técnicas aparentemente más efectivas, ya que modifica la relación entre la óptica del LIO y la cápsula anterior al situar la zona óptica del LIO por delante del borde capsular, lo que frecuentemente conduce a la resolución completa de los síntomas y puede incluso usarse de forma preventiva en el otro ojo. (1) Ver Figura 1.

 

Figura 1. Técnica ROC. Ambas imágenes muestran cómo la zona óptica del LIO se eleva por encima de la cápsula anterior mientras las hápticas permanecen dentro del saco capsular.(1)
https://cdn.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/blobs/87fe/12782528/11165c13ac40/TJO-15-572-g002.jpg

Sin embargo, esta técnica no está exenta de riesgos, entre ellos la aceleración de la opacificación capsular posterior, el bloqueo capsular o el roce del LIO con el iris. Otra opción eficaz es la capsulotomía anterior nasal con láser de Neodimio (Nd:YAG), que elimina el borde capsular causante de la sombra o induce un cambio en la posición de la óptica del LIO, mejorando los síntomas en aproximadamente 83% de los casos reportados.(1)

Cuando persisten los síntomas tras un ROC, la truncación quirúrgica del borde óptico nasal implantado en bolsa capsular se propone como alternativa, ya que el borde resultante promueve dispersión luminosa adicional que reduce la percepción de la sombra. Otras estrategias incluyen el implante piggyback en el sulcus, que disminuye la profundidad efectiva de la cámara posterior y añade una superficie reflectante adicional, logrando la resolución de los síntomas en la mayoría de los pacientes. (1,3,5)

Otra estrategia es el anillo para DN, que es un dispositivo implantado en el sulco ciliar que, con un diseño bicóncavo, redirige los rayos de luz hacia la zona retiniana donde se forma la sombra propia de la DN, eliminando así el fenómeno. Su implantación es mínimamente invasiva y puede realizarse mediante una incisión pequeña de 2,2 mm.(1,6,7)

Los autores también describen el intercambio de LIO en determinados casos. En la DP persistente, reemplazar el LIO por un material con menor índice de refracción o un diseño óptico menos reflectivo mejora los síntomas en aproximadamente 84% de los pacientes, mientras que las diferencias entre materiales como silicona o colámero son mínimas. En la DN, el éxito del intercambio depende más de la nueva localización del LIO, particularmente en técnicas bag-to-sulcus; es decir, retirar el LIO de la capsular y posicionarlo en el sulcus, que del material o diseño por sí solos, aunque esta opción conlleva riesgos, como dispersión de pigmento iridiano y aumento de la presión intraocular.(1–7)

Con el avance de la tecnología, se han generado LIOs que se fijan a la cápsula anterior, minimizando la descentración y estabilizando el eje óptico, reduciendo así la probabilidad de disfotopsias. Estos LIO han sido denominados anti disfotopsias. Asimismo, las ópticas no difractivas de diseño espiral, se han desarrollado con el objetivo de mantener un rango continuo de visión con menos halos en comparación con los LIOs trifocales tradicionales. En conclusión, los autores resaltan la necesidad de identificar oportunamente la presencia de disfotopsias para establecer un esquema de manejo personalizado. (1)


Referencias

1.     Kujani W, Mehta JS. Management of positive and negative dysphotopsia postcataract surgery – A literature review. Taiwan J Ophthalmol. el 10 de septiembre de 2025; 
2.    Roop P, Nayak S, Kittur A, Roop R, Sharma N. Evaluation of a new device to treat negative dysphotopsia. En: Journal of Cataract and Refractive Surgery. Lippincott Williams and Wilkins; 2024. p. 122–7. 
3.    Darian-Smith E, Versace P. Visual performance and positional stability of a capsulorhexis-fixated extended depth-of-focus intraocular lens. J Cataract Refract Surg. el 1 de febrero de 2020;46(2):179–87. 
4.    Alapati NM, Harocopos GJ, Sheybani A. In-the-bag nasal intraocular lens optic truncation for treatment of negative dysphotopsia. J Cataract Refract Surg. el 1 de diciembre de 2016;42(12):1702–6. 
5.    Masket S, Fram NR. Pseudophakic Dysphotopsia: Review of Incidence, Cause, and Treatment of Positive and Negative Dysphotopsia. Ophthalmology. el 1 de noviembre de 2021;128(11):e195–205. 
6.    Sharma P, Kalia S, Chouhan J. Incidence and causes of negative dysphotopsia after uncomplicated cataract surgery – A randomized clinical trial. En: Indian Journal of Ophthalmology. Wolters Kluwer Medknow Publications; 2021. p. 1786–91. 
7.    Cuevas-Lozano V, Gulias-Cañizo R, Guerrero-Berger O. Modified “C” Haptic Intraocular Lens Orientation and Negative Dysphotopsia. Diagnostics. el 1 de junio de 2024;14(12). 

Más información: 
Leslie Amodei
VP, Marketing for Americas
[email protected]
www.topconhealthcare.com