La queratitis infecciosa (IK, por su sigla en inglés) constituye una de las principales causas de discapacidad visual prevenible a nivel mundial, especialmente en países en vías de desarrollo, donde el diagnóstico tardío, el tratamiento inicial inadecuado y las limitaciones en el acceso a atención contribuyen a una elevada carga de morbilidad visual. (1–3)
La IK se caracteriza por la invasión microbiana de la córnea por bacterias, hongos, virus o infecciones mixtas, lo que desencadena una respuesta inflamatoria intensa capaz de comprometer de forma significativa la integridad estructural y óptica del tejido corneal. Aunque el control del proceso infeccioso activo mediante tratamiento tópico y sistémico adecuado suele lograrse en la mayoría de los casos, la fase de reparación tisular posterior frecuentemente se asocia a secuelas anatómicas permanentes, tales como opacidades estromales densas, neovascularización corneal y pérdida de la organización lamelar, que son las responsables de una limitación visual funcional persistente incluso después de la resolución clínica de la infección. (1–3)
La pérdida de transparencia corneal posterior a la IK no depende exclusivamente del daño tisular inicial, sino fundamentalmente de los mecanismos de cicatrización aberrante activados durante el proceso de reparación. La lesión epitelial y estromal profunda genera una disrupción de la barrera epitelial y de la membrana basal, permitiendo la difusión sostenida de mediadores profibróticos, entre los que destaca el factor de crecimiento transformante beta (TGF‑β). La activación persistente de esta vía favorece la transformación de queratocitos estromales en miofibroblastos, que corresponden a células altamente metabólicas y contráctiles que sintetizan una matriz extracelular desorganizada, rica en colágeno anómalo y con baja transparencia. (1–3)
En este contexto, ha surgido un creciente interés por estrategias terapéuticas dirigidas no solo a erradicar el agente infeccioso, sino a modular de forma selectiva las vías moleculares responsables de la fibrosis corneal. En este sentido, el losartán, antagonista selectivo del receptor de angiotensina II tipo 1 (AT1R), ampliamente utilizado en el tratamiento de la hipertensión arterial, ha demostrado un efecto antifibrótico consistente en diversos tejidos, incluida la córnea. Su mecanismo de acción a nivel corneal se fundamenta en la inhibición indirecta de la señalización mediada por TGF‑β, particularmente a través del bloqueo de la activación de la quinasa regulada por señales extracelulares (ERK, por su sigla en inglés), que es una ruta clave en la diferenciación, persistencia y actividad de los miofibroblastos estromales.(1–3)
Teniendo en cuenta la necesidad de comprobar sus efectos, Vindel Valle, López Alfaro, y Vindel Burchar (2025) presentan un reporte de caso que se resume a continuación: paciente masculino de 56 años, agricultor, con antecedente de desprendimiento de retina regmatógeno crónico no tratado en el ojo derecho (OD) y un episodio previo de queratitis endotelial herpética en el ojo izquierdo (OI). El paciente consultó por disminución de la agudeza visual, dolor, fotofobia y sensación de cuerpo extraño en el OI. A la evaluación inicial, la agudeza visual era no percepción luminosa en el OD y movimiento de manos en el OI. El examen biomicroscópico del OI evidenció hiperemia ciliar de 360°, macropannus y una úlcera corneal estromal central de 5×5 mm con bordes irregulares y tinción positiva con fluoresceína.(1)
Ante la sospecha inicial de queratitis herpética activa, se instauró tratamiento antiviral sistémico y tópico, junto con antibiótico tópico, lubricación intensa y fármacos midriáticos. La falta de mejoría clínica y la progresión de la lesión, con aumento del tamaño de la úlcera y bordes plumosos, motivaron la toma de cultivo corneal, que resultó positivo para infección bacteriana y micótica, estableciéndose el diagnóstico de IK mixta. Los autores ajustaron el tratamiento con la adición de natamicina tópica y desbridamiento corneal, observándose una evolución favorable progresiva hasta la resolución completa del proceso infeccioso tras dos meses de tratamiento.(1)
Una vez resuelta la infección, el paciente presentó como secuela un leucoma corneal extenso con compromiso circunferencial de 360°, asociado a neovascularización corneal significativa, sin mejoría funcional de la agudeza visual. Dado que se trataba de su único ojo funcional y que la vascularización corneal lo hacía no candidato a trasplante, se consideraron alternativas de rehabilitación visual. Se inició tratamiento con losartán tópico al 0.8% cada 6 horas, acompañado con lubricantes y vasoconstrictores. Tras tres meses de tratamiento, se evidenció una reducción significativa del leucoma corneal y del calibre vascular, acompañada de una mejoría de la agudeza visual hasta 20/200, lo que permitió al paciente recuperar autonomía en sus actividades diarias. Ver figura 1. (1)

Figura 1. A la izquierda, el cuadro clínico previo al tratamiento con losartán: leucoma corneal central denso y macropannus. A la derecha, posterior al tratamiento con losartán. Se observa mayor transparencia y resolución vascular. (1)
Así, los autores sugieren que el uso de losartán tópico se presenta como una alternativa terapéutica prometedora para la rehabilitación visual en pacientes con secuelas fibróticas secundarias a IK, particularmente en aquellos no candidatos a trasplante corneal. Su acción antifibrótica, mediada por la modulación selectiva de la vía del TGF‑β, permite reducir la opacidad estromal y mejorar la función visual. Aunque la evidencia clínica aún es limitada, los resultados obtenidos en este caso respaldan la necesidad de ampliar la investigación para definir su papel dentro del manejo integral de la fibrosis corneal postinfecciosa.(1)
Referencias:
Vindel Valle LM, López Alfaro MA, Vindel Burchard JC. Treatment with losartan for visual rehabilitation post infectious keratitis: Case report. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología (English Edition) [Internet]. diciembre de 2025;502441. Disponible en: https://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S2173579425002117
2. Wilson SE. Topical Losartan: Practical Guidance for Clinical Trials in the Prevention and Treatment of Corneal Scarring Fibrosis and Other Eye Diseases and Disorders. Vol. 39, Journal of Ocular Pharmacology and Therapeutics. Mary Ann Liebert Inc.; 2023. p. 191–206.
3. Sampaio LP, Hilgert GSL, Shiju TM, Murillo SE, Santhiago MR, Wilson SE. Topical losartan inhibits corneal scarring fibrosis and collagen type IV deposition after Descemet’s membrane-endothelial excision in rabbits. Exp Eye Res. el 1 de marzo de 2022;216.
