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Necesidad de fortalecer el rol interprofesional en la atención del paciente con catarata

La catarata es la principal causa de discapacidad visual reversible en el mundo y su prevalencia continúa aumentando debido al envejecimiento de la población....
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Necesidad de fortalecer el rol interprofesional en la atención del paciente con catarata

La catarata es la principal causa de discapacidad visual reversible en el mundo y su prevalencia continúa aumentando debido al envejecimiento de la población. Este hecho ha incrementado significativamente la demanda de cirugía de catarata, generando la necesidad de optimizar los modelos de atención perioperatoria para garantizar un acceso oportuno y una atención de calidad. Aunque la intervención quirúrgica representa el tratamiento definitivo, el éxito visual y funcional depende también de una adecuada evaluación preoperatoria, la educación del paciente y un seguimiento posoperatorio riguroso.

Frente a estos desafíos, el comanejo entre oftalmólogos y optómetras debe fortalecerse como una estrategia para mejorar la eficiencia de los servicios de salud visual y responder a la creciente carga asistencial. La participación del optómetra en la valoración prequirúrgica, la orientación del paciente y el seguimiento de casos ha demostrado contribuir favorablemente a los resultados clínicos y a la optimización de recursos. Sin embargo, la expansión de estos modelos colaborativos también ha generado debates relacionados con las competencias profesionales, la formación requerida y los límites del ejercicio clínico, lo que resalta la importancia de establecer protocolos basados en la evidencia y una coordinación interdisciplinaria centrada en la seguridad y el bienestar del paciente.

En este contexto, Saigal, Shah y Ansari (2025) realizaron una revisión narrativa de la literatura, con el objetivo de analizar el papel del profesional de optometría en el comanejo de pacientes sometidos a cirugía de catarata durante las fases preoperatoria y posoperatoria. En este sentido, la revisión identificó dos modelos principales de comanejo entre oftalmología y optometría en la atención de pacientes con catarata.

El primero corresponde al modelo basado en la remisión, en el que ambos profesionales ejercen de manera independiente y los pacientes son derivados desde los servicios de optometría hacia el oftalmólogo para la valoración quirúrgica. Diversos estudios han demostrado que este enfoque aumenta la eficiencia del proceso de atención, favoreciendo una selección más adecuada de los candidatos quirúrgicos y reduciendo tiempos innecesarios en la ruta asistencial.

El segundo modelo es el de atención integrada, en el cual oftalmólogos y optómetras trabajan dentro de una misma institución, compartiendo historias clínicas, recursos y responsabilidades asistenciales. Este esquema permite que el oftalmólogo concentre sus actividades en los procedimientos quirúrgicos y en los casos de mayor complejidad, mientras que los optómetras participan en la evaluación preoperatoria, la educación del paciente y el seguimiento posoperatorio de los casos rutinarios. La evidencia revisada muestra que estos modelos colaborativos pueden mejorar el acceso a la cirugía, optimizar los recursos sanitarios y mantener resultados clínicos satisfactorios.

Se ha reportado que aproximadamente el 86 % de los pacientes comanejados alcanzan agudezas visuales posoperatorias de 20/40 o mejores, mientras que la mayoría presenta una evolución libre de complicaciones. Asimismo, los optómetras demostraron una elevada capacidad para identificar oportunamente eventos adversos posquirúrgicos, contribuyendo a la seguridad y continuidad del cuidado. Además de los beneficios clínicos, el comanejo ha mostrado ventajas económicas y organizacionales al disminuir la demanda sobre los servicios hospitalarios y facilitar la atención de una población cada vez más numerosa de pacientes con catarata.

Sin embargo, los autores señalan que la implementación del comanejo también enfrenta diversos retos y controversias. Una de las principales preocupaciones radica en la variabilidad existente entre regiones y sistemas de salud respecto a las tasas de comanejo, los criterios de derivación y la organización de los servicios, lo que refleja la ausencia de protocolos universalmente aceptados. Además, la literatura señala posibles diferencias en la valoración clínica entre oftalmólogos y optómetras, lo que resalta la importancia de una capacitación estandarizada y de mecanismos de control de calidad en los programas de atención compartida.

A lo anterior se suman factores asociados con la percepción y las expectativas de los pacientes, quienes pueden mostrar preferencias por determinados profesionales según su nivel de formación, experiencia percibida, accesibilidad geográfica, tiempos de espera y continuidad en la atención. La confianza que el paciente deposita en el profesional de la salud visual es un elemento fundamental del proceso asistencial, especialmente en el contexto quirúrgico, donde la comunicación, el acompañamiento durante el período perioperatorio y la claridad en la definición de roles pueden influir directamente en la satisfacción con la atención recibida.

Mientras algunos pacientes prefieren mantener el seguimiento con el cirujano oftalmólogo por considerarlo el principal responsable del procedimiento, otros valoran la posibilidad de recibir controles posoperatorios más cercanos y oportunos por parte de optómetras, particularmente cuando ello reduce desplazamientos y facilita el acceso a los servicios de salud visual.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que, aunque el comanejo constituye una estrategia prometedora para responder a la creciente demanda de cirugía de catarata, su implementación requiere marcos regulatorios claros, protocolos basados en evidencia y una coordinación interdisciplinaria efectiva que garantice la calidad asistencial y la seguridad del paciente. Asimismo, resulta indispensable promover procesos de formación continua, criterios estandarizados de referencia y contrarreferencia y canales de comunicación eficientes entre oftalmólogos y optómetras. De esta manera, será posible fortalecer la confianza de los pacientes en los modelos colaborativos de atención, optimizar el uso de los recursos disponibles y asegurar que las decisiones clínicas se mantengan centradas en las necesidades individuales de cada paciente, favoreciendo mejores resultados visuales y una experiencia asistencial integral.

Adaptado de: 

1. Saigal K, Shah S, Ansari Z. Optometry co-management of preoperative and postoperative cataract surgery patients. Current Opinion in Ophthalmology. Lippincott Williams and Wilkins; 2025. p. 401–6. doi:10.1097/ICU.0000000000001153 PubMed PMID: 40471754.