La queratoplastia endotelial de membrana de Descemet (DMEK, por su sigla en inglés) ha experimentado avances significativos desde su introducción, consolidándose como un procedimiento selectivo que reemplaza selectivamente la membrana de Descemet y el endotelio corneal del paciente por tejido donante sano. A diferencia de técnicas previas — como la queratoplastia penetrante o la queratoplastia endotelial con inserción de estroma (DSAEK, por su sigla en inglés)—, la DMEK ofrece una restauración anatómica más precisa al trasplantar únicamente las capas afectadas. Esto se traduce en recuperación visual más rápida, menor inducción de aberraciones ópticas y una tasa reducida de rechazo inmunológico del injerto.1
En patologías endoteliales como la distrofia de Fuchs y la queratopatía bullosa, la DMEK se ha consolidado como una opción quirúrgica de referencia, debido a su potencial para alcanzar óptimos resultados en agudeza visual y estabilidad refractiva.
Sin embargo, la técnica presenta desafíos particulares, especialmente en la fase de preparación del injerto, que requiere una disección extremadamente delicada y precisa para separar la membrana de Descemet del estroma posterior sin dañarla o hacerle perder porcentaje de viabilidad para el trasplante.1
En este contexto, la obtención de un injerto viable se reconoce como uno de los pasos más críticos y técnicamente complejos de la DMEK, y constituye el principal reto para cirujanos en formación. Las técnicas de preparación del injerto se agrupan en dos categorías: métodos basados en el pelado manual (peeling) y técnicas asistidas con aire o líquido para facilitar la separación. El método clásico descrito por Melles et al, consiste en el pelado manual desde el espolón escleral. Sin embargo, esta técnica presenta limitaciones por la fuerte adhesión periférica entre la membrana de Descemet y el estroma, lo que incrementa el riesgo de desgarros durante la manipulación y puede comprometer la integridad del injerto. 1–3
A lo largo de los años se han propuesto diversas modificaciones destinadas a reducir estas complicaciones, aunque muchas requieren inversiones adicionales o presentan curvas de aprendizaje prolongadas. Frente, Pérez-García y colaboradores (2025) describen una técnica alternativa cuyo objetivo es disminuir el riesgo de desgarros, optimizar la preparación del injerto y reducir los costos asociados, contribuyendo así a la adopción más amplia y segura de la DMEK.1
La técnica inicia colocando el anillo corneoescleral en el soporte del punch del sistema de trefina Katena, con la superficie endotelial orientada hacia arriba, aplicando vacío mediante la jeringa acoplada al sistema. Posteriormente, el tejido se tiñe con azul tripán hasta la línea de Schwalbe durante 30 segundos y se enjuaga con solución salina balanceada (BSS). Después de un secado meticuloso con esponjas quirúrgicas, se realiza una incisión superficial en la superficie endotelial utilizando una aguja calibre 30, aproximadamente a 1 mm dentro de la línea de Schwalbe, evitando ejercer presión excesiva sobre el estroma para prevenir pliegues o daño tisular. Ver Figura 1.1

Figura 1. Preparación del injerto: Marcado de la membrana de Descemet (MD) utilizando la parte lateral del bisel de una aguja estándar calibre 30, aproximadamente a 1 mm de la línea de Schwalbe.1
Esta incisión se completa de manera circunferencial en 360 grados, evitando la aparición de desgarros periféricos. Luego se repite la tinción con azul tripán durante 30 segundos, se enjuaga y los bordes de la membrana de Descemet se elevan con un gancho de disección diseñado para DMEK. El pelado manual se realiza con pinzas finas en dirección centrípeta, hasta despegar entre el 60 % y el 80 % del área del injerto. Una vez liberada esta porción, se reposiciona temporalmente y se trepana al diámetro deseado. Finalmente, la membrana se separa completamente del estroma y se tiñe nuevamente durante un minuto, quedando lista para su implantación.1
Pérez-García et al. reportan que la preparación del injerto para DMEK mediante una incisión circunferencial con aguja calibre 30 demostró ser segura, eficiente y económica, con una tasa mínima de pérdida tisular, alto porcentaje de éxito y ausencia de desgarros periféricos o rupturas del injerto en los casos evaluados. Además, la técnica presenta una curva de aprendizaje corta, reduce el tiempo de preparación y no incrementa los costos quirúrgicos en comparación con métodos similares. Todo ello la convierte en una alternativa viable y accesible para centros con recursos limitados, aunque los autores señalan la necesidad de estudios adicionales antes de su adopción generalizada en práctica clínica.1
REFERENCIAS
1.Pérez-García P, Gegúndez-Fernández JA, Arino-Gutiérrez M, Molero-Senosiaín M, Burgos-Blasco B, Díaz-Valle D. 30-Gauge Needle Descemet Membrane Endothelial Keratoplasty Graft Obtention: A novel, safer and cheap technique. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología (English Edition). 2025 Sep;
2. Melles GRJ, Ong TS, Ververs B, van der Wees J. Preliminary Clinical Results of Descemet Membrane Endothelial Keratoplasty. Am J Ophthalmol. 2008;145(2).
3. Melles GRJ, Ong TS, Ververs B, van der Wees J. Descemet membrane endothelial keratoplasty (DMEK): two-year results. Am J Ophthalmol. 2008;145(2):211–218.
