Existen múltiples patologías oftalmológicas cuyo manejo requiere procedimientos quirúrgicos, por lo que la esterilización del instrumental clínico y quirúrgico constituye un componente esencial de la seguridad del paciente. La precisión de las intervenciones oculares y la alta susceptibilidad de los tejidos a infecciones posoperatorias hacen que la eliminación completa de microorganismos sea un requisito indiscutible. Aunque en las últimas décadas han surgido alternativas de baja temperatura, como los sistemas de plasma o vapor de peróxido, la esterilización por vapor saturado bajo presión continúa siendo el método más utilizado y, en la mayoría de los casos, uno de los más confiables. (1–3)
Su eficacia radica en la capacidad del vapor para penetrar empaques, tejidos sintéticos y lúmenes estrechos, así como por su acción letal derivada del calor latente liberado durante la condensación sobre las superficies del instrumental. Ahora bien, se ha establecido que, por ejemplo, tubuladuras, cánulas, piezas de irrigación y aspiración, y dispositivos con estructuras huecas representan un reto particular, ya que el aire atrapado en su interior puede impedir la adecuada penetración del vapor si no se establece un gradiente de vacío eficiente durante el ciclo. (1–3)
En este sentido, la elección del tipo de autoclave, especialmente la preferencia por equipos clase B en contextos donde predomina el instrumental con lúmenes, se convierte en una decisión técnica con impacto directo en los resultados clínicos. Así las cosas, la esterilidad de un instrumental no puede determinarse por inspección visual, y por ello la validación, monitoreo y verificación continua del proceso han adquirido un rol central en las unidades de esterilización hospitalaria. (1)
Con este contexto, Kumaran y colaboradores (2026) realizaron un artículo de revisión al respecto mostrando la importancia de los procesos de esterilización en oftalmología y el rigor que se requiere para que los resultados sean óptimos. En complemento, se requiere resaltar que la esterilización por vapor actúa gracias a la capacidad del vapor saturado de transferir calor latente cuando se condensa sobre las superficies del instrumental. Al entrar en contacto con un objeto más frío, el vapor se condensa y libera una gran cantidad de energía térmica, lo que produce la desnaturalización y destrucción de proteínas estructurales, enzimas y componentes esenciales para la vida de la célula microbiana. (1,3,4)
Este proceso afecta tanto a bacterias vegetativas como a esporas, que son las formas más resistentes. Los autores afirman que el vapor solo es eficaz cuando logra condensarse uniformemente sobre toda la superficie del instrumento. Para ello, es imprescindible la eliminación completa del aire dentro de la cámara y dentro de los lúmenes de los dispositivos, ya que el aire actúa como una barrera térmica que impide la transferencia adecuada de calor. Una vez que el vapor alcanza el material, el proceso de condensación se repite de manera continua hasta que se completa el tiempo de exposición requerido, logrando así la destrucción microbiana total. (1)
En términos operativos, el ciclo de esterilización en autoclave se compone de tres fases fundamentales que garantizan la eliminación completa del aire, la adecuada penetración del vapor y el secado final del instrumental. La primera es la fase de purga, durante la cual el vapor generado comienza a ingresar a la cámara y desplaza el aire hacia el exterior. En las autoclaves clase B y S este proceso se optimiza mediante pulsos de vacío y presión que aseguran una evacuación más efectiva del aire. Esta condición es indispensable para lograr la correcta condensación del vapor sobre las superficies del instrumental.
La segunda fase corresponde a la esterilización, en la que la cámara alcanza las condiciones programadas de presión y temperatura, que habitualmente es de 121 °C o 134 °C durante el tiempo requerido según la cantidad y tipo de instrumental. En las autoclaves clase B, esta etapa incluye pulsos adicionales de presión que favorecen la penetración del vapor especialmente en materiales porosos y, en instrumentos con lúmenes largos o estrechos. La estabilidad térmica durante toda la exposición es esencial para la destrucción microbiana. (1)
Finalmente, la tercera fase corresponde al secado o “exhaust”, en la que el vapor remanente es evacuado de la cámara. En las autoclaves clase N el secado depende de la simple liberación de presión, mientras que en los clase B y S una bomba de vacío extrae activamente el vapor residual para evitar la formación de humedad o “wet packs”. Este secado eficiente garantiza que el instrumental salga completamente seco, evitando el riesgo de recontaminación y asegurando la integridad de los empaques. (1)
Los autores resaltan que comprender la dinámica del ciclo del autoclave permite, además, reconocer la necesidad de validar cada una de sus etapas para garantizar que el proceso sea realmente eficaz. En este sentido, la validación, el monitoreo y la verificación del proceso de esterilización por vapor conforman un sistema integral diseñado para garantizar que cada ciclo realizado en la autoclave cumpla de forma rigurosa con los requisitos necesarios para lograr una destrucción microbiana completa y reproducible. (1)
Este sistema de validación se articula en tres etapas complementarias. La primera, la calificación de instalación. Aquí se confirma que la autoclave haya sido montada siguiendo especificaciones técnicas exactas, incluyendo las características del suministro eléctrico, las conexiones hidráulicas, la integridad de las juntas y el estado de válvulas, puertas, cámaras y generadores de vapor. Esta fase garantiza que el equipo sea físicamente apto para operar sin riesgos mecánicos que pudiesen afectar la operación del equipo. (1)
La segunda etapa es la calificación operativa, esta se centra en la precisión de los dispositivos que miden y controlan los parámetros críticos como son: presión, temperatura y vacío. Esta evaluación implica comparar los valores medidos por la autoclave con equipos calibrados externamente, asegurando que no existan desviaciones que comprometan la eficacia del proceso. La tercera fase, la calificación de desempeño, es vital porque evalúa el comportamiento de la autoclave bajo condiciones reales de carga, utilizando combinaciones de indicadores físicos, químicos y biológicos para demostrar que el ciclo es capaz de producir resultados consistentemente estériles. (1)
Ahora bien, los autores mencionan que el monitoreo rutinario es fundamental en el sistema de aseguramiento de la calidad y se basa en tres tipos de indicadores. Los indicadores físicos registran continuamente el tiempo, la presión y la temperatura alcanzados durante el ciclo. Este registro documental es indispensable para la trazabilidad clínica. Estos datos permiten reconstruir cualquier falla del proceso, identificar interrupciones accidentales o confirmar que la autoclave funcionó dentro de los valores programados. (1)
Los indicadores químicos, por su parte, amplían esta verificación al reaccionar ante condiciones específicas dentro del paquete o de la cámara. Entre ellos, la prueba Bowie–Dick, que es fundamental para autoclaves con vacío dinámico, ya que permite confirmar la evacuación eficiente del aire antes de que el vapor ingrese. De igual forma, los integradores químicos de clase 5 validan que la combinación simultánea de temperatura, tiempo y presión ha alcanzado los umbrales definidos en los estándares internacionales. (1)
Cuando la carga incluye instrumentos huecos, el test Helix se convierte en un componente obligatorio, ya que simula la dificultad de penetración del vapor en un lumen estrecho y revela cualquier falla de desplazamiento de aire o de formación de vacío. Por su parte, los indicadores biológicos conforman el nivel más alto de verificación porque emplean esporas bacterianas altamente resistentes, principalmente Geobacillus stearothermophilus. (1)
En este contexto, su capacidad para sobrevivir en condiciones extremas convierte su inactivación en la prueba definitiva de la letalidad del ciclo. En el método tradicional, la lectura requiere un periodo de incubación prolongado que puede alcanzar hasta 48 horas, lo que históricamente ha limitado su utilidad operativa inmediata. Sin embargo, los sistemas modernos de lectura rápida permiten obtener resultados preliminares en lapsos de una a tres horas, lo que facilita la toma de decisiones clínicas sin comprometer la seguridad del paciente. La verificación biológica debe realizarse de forma periódica y sistemática, idealmente en cada esterilizador y con frecuencia acorde al volumen quirúrgico.(1)
Una vez analizado el proceso de esterilización desde el punto de vista técnico y microbiológico, resulta imprescindible considerar el papel del empaque del instrumental, un elemento frecuentemente subestimado. El material de empaque debe permitir el paso del vapor, mantener la integridad de la barrera estéril durante el almacenamiento y resistir la manipulación sin perder propiedades. En este caso, los empaques no tejidos, como el SMS, ofrecen ventajas significativas por su capacidad para minimizar la retención de humedad y proporcionar una barrera consistente contra los microorganismos. El uso de textiles reutilizables, como el lino, conlleva un mayor riesgo de retención de humedad y deformación térmica, lo que incrementa la incidencia de paquetes húmedos. Los empaques inadecuados o excesivamente densos pueden dificultar la penetración del vapor y provocar fallas parciales de esterilización, además de aumentar el tiempo de secado. (1)
Es preciso recordar que los instrumentos huecos son ampliamente utilizados en procedimientos oftalmológicos y presentan un desafío particular para la esterilización. La presencia de aire atrapado dentro de los lúmenes actúa como un aislante térmico, impidiendo que el vapor alcance y mantenga la temperatura requerida para la destrucción de esporas. El test Helix se diseñó específicamente para reproducir estas condiciones y evaluar la capacidad de la autoclave para superar esta barrera, de modo que su uso se considera indispensable en cualquier servicio donde predominen instrumentos de irrigación, aspiración o con geometrías internas complejas. (1)
Para el caso de situaciones excepcionales, cuando se requiere un instrumento de inmediato y no existe disponibilidad de recambio, se recurre a la esterilización de uso inmediato o (IUSS, por su sigla en inglés). Este procedimiento no debe considerarse un sustituto del método convencional, ya que presenta limitaciones importantes: no permite el empaquetado del instrumental, lo que impide su almacenamiento; no puede utilizarse con implantes ni con instrumentos que presenten sensibilidad térmica; y, su eficacia se ve comprometida si no se siguen estrictamente los parámetros del fabricante. A pesar de su utilidad en emergencias, su implementación irresponsable puede generar riesgos innecesarios tanto para los costos operativos de la clínica como para el paciente. (1)
En lo concerniente a resultados indeseables, se ha establecido que la aparición de paquetes húmedos es uno de los problemas más frecuentes y críticos, pues estos se consideran automáticamente no estériles. La humedad residual puede favorecer la supervivencia de microorganismos y comprometer la barrera protectora del empaque. Las causas son múltiples; entre ellas: mala calidad del vapor, sobrecarga de la autoclave, empaques inadecuados, fallas en el sistema de vacío, condensación por diferencias térmicas, insuficiente tiempo de secado o condiciones ambientales adversas, como alta humedad relativa. (1,4)
La prevención de este problema implica un control estricto del mantenimiento de la autoclave, asegurar un suministro de agua adecuado, utilizar materiales de empaque apropiados, respetar los límites de carga y optimizar la disposición interna de la cámara. Finalmente, el almacenamiento del instrumental esterilizado constituye la última etapa del proceso y es tan determinante como la esterilización misma. Para mantener la integridad estéril de los paquetes se requieren condiciones ambientales controladas como: temperatura entre 18 y 24 °C, humedad relativa entre 35 % y 70 %, ausencia de polvo, ventilación adecuada y un flujo de personal restringido. Si estas condiciones se cumplen y el empaque permanece intacto, los estudios demuestran que los paquetes pueden conservar su esterilidad por periodos prolongados, incluso por varias semanas o meses. (1)
En conclusión, los autores afirman que la validación continua, el monitoreo sistemático, la verificación mediante indicadores químicos y biológicos, la selección apropiada de empaques, la prevención de paquetes húmedos y el almacenamiento adecuado conforman un sistema robusto que asegura la esterilización efectiva del instrumental. Por lo tanto, en oftalmología, donde la precisión técnica y la seguridad del paciente adquieren una relevancia crítica, el cumplimiento disciplinado de estos principios es indispensable para garantizar resultados clínicos seguros y reproducibles en beneficio de la salud ocular y visual del paciente. (1)
Referencias
1. Kumaran M, Fredrick N, Dudeja G, Sukumaran R, Dorairaj C. Steam sterilization: Review of autoclaves, validation, instrument packing, and sterility failures. Indian J Ophthalmol [Internet]. 2026 Feb;74(2):173–82. Available from: https://journals.lww.com/10.4103/IJO.IJO_2023_25
2. Nania P. Immediate Use Steam Sterilization: It’s All About the Process. [cited 2026 Jan 26]; Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.aorn.2013.05.003
3. Bhandarkar P, Gadgil A, Patil • Priti, Mohan • Monali, Roy N. Estimation of the National Surgical Needs in India by Enumerating the Surgical Procedures in an Urban Community Under Universal Health Coverage. SURGERY IN LOW AND MIDDLE INCOME COUNTRIES World J Surg [Internet]. 2021 [cited 2026 Jan 26];45:33–40. Available from: https://doi.org/10.1007/s00268-020-05794-7
4. Reason behind wet pack after steam sterilization and its consequences: An overview from Central Sterile Supply Department of a cancer center in eastern India – ClinicalKey [Internet]. [cited 2026 Jan 26]. Available from: https://clinicalkey.cesproxy.elogim.com/#!/content/playContent/1-s2.0-S1876034116300983?returnurl=null&referrer=null
