El glaucoma es una neuropatía óptica crónica y progresiva que ocasiona daño irreversible de las células ganglionares y constituye una de las principales causas de discapacidad visual y ceguera en el mundo, afectando tanto la función visual como el bienestar emocional de quienes tienen esta patología. Cuando el paciente es consciente del impacto del aumento de la presión intraocular, las alteraciones que se producen en el ojo y la progresión del daño campimétrico se traduce no solo en limitaciones funcionales cotidianas, sino también en una mayor vulnerabilidad a trastornos como ansiedad y depresión.(1)
Dichos trastornos se han reportado con una prevalencia significativa en las personas con glaucoma. Se afirma que, a medida que la severidad del glaucoma avanza, la calidad de vida relacionada con la visión disminuye de manera proporcional, afectando aspectos clave como la movilidad, la visión periférica, la adaptación a la luz y la ejecución de tareas de cerca. Por esta razón, el estudio de la interacción entre estado mental, pérdida funcional visual y calidad de vida se ha convertido en un componente esencial para comprender el verdadero impacto de la enfermedad y orientar estrategias de manejo más integrales, centradas tanto en la preservación visual como en el bienestar psicológico del paciente. (2,3)
Con la intención de comprender más los fenómenos relacionados entre glaucoma y salud mental, Gupta y colaboradores (2024), realizaron un estudio con el fin de evaluar la asociación entre la calidad de vida relacionada con la visión y el estado de salud mental en pacientes con glaucoma. Para esto, los autores realizaron un estudio transversal en un ambiente hospitalario a través del departamento de oftalmología con 110 pacientes de 18 a 70 años con diagnóstico de glaucoma confirmado mediante excavación papilar y defectos campimétricos. (2,3)
La severidad de la enfermedad se clasificó por el valor de desviación media (DM) en perimetría automatizada estándar acorde con el sistema Hodapp‑Parrish‑Anderson como: leve (DM > −6 dB), moderada (−6 a −12 dB) y severa (< −12 dB), permitiendo relacionar cuantitativamente el deterioro funcional del campo visual con desenlaces psicosociales. (2,4)
En cuanto al componente afectivo, se utilizaron las escalas clínicas HAM‑A y HAM‑D para medir la severidad de los síntomas de ansiedad en pacientes adultos, mientras que la calidad de vida relacionada con la visión se midió con el GQL‑15, que es un instrumento que sintetiza limitaciones en la vida diaria en cuatro dominios que son: visión periférica, adaptación a la oscuridad y deslumbramiento, visión central cercana y movilidad en exteriores. En este sentido, puntajes mayores indican deterioro de la calidad de vida. (2,4)
En términos demográficos, la muestra tuvo una edad media de 52.6 ± 12.2 años y ligera predominancia masculina. Lo importante también, es que clínicamente se presentó una alta proporción de casos severos con un 44.5 %, seguida de moderados con 27.3 % y leves con 28.2 %. En salud mental, la ansiedad fue predominantemente moderada con un 50.9 % y la depresión también en grado moderado con un 53.6 %, con asociaciones estadísticamente significativas entre la severidad del glaucoma y ambos trastornos. (2,4)
Los autores indican que estas cifras sugieren que el incremento del defecto campimétrico no solo refleja el grado de deterioro funcional, sino que se acompaña de mayor carga afectiva, lo que concuerda con la experiencia clínica de que la incertidumbre sobre la progresión, el impacto ocupacional y la dependencia funcional incrementan la reactividad hacia la ansiedad y la depresión. Los autores también indican que en el GQL‑15, se evidenció un deterioro continuo de la calidad de vida a medida que avanzaba la severidad, con afectación marcada en visión periférica como por ejemplo en la detección de obstáculos y en la orientación espacial, en la adaptación a la oscuridad, al deslumbramiento y movilidad en exteriores. Estos patrones se asocian directamente con la razón por la cual los pacientes con daño campimétrico avanzado informan mayores limitaciones en las actividades de la vida diaria.
Estos hallazgos indican que mayores niveles de ansiedad y depresión se asociaron con puntuaciones menos favorables en el GQL-15, lo que refuerza la relación bidireccional entre función visual y bienestar psicológico. Con base en lo anterior, la pérdida funcional reduce la autoeficacia y participación social, y la sintomatología afectiva disminuye adherencia, procesos de afrontamiento y rendimiento en tareas visuales, todo ello, cerrando un círculo vicioso. En este sentido, los autores corroboran que el glaucoma no es solo una enfermedad del nervio óptico, sino una condición crónica con repercusión biopsicosocial, en la que el estado mental y la percepción de funcionamiento deben considerarse objetivos terapéuticos, junto con la presión intraocular (PIO) y la velocidad de progresión. (4)
Los autores también sugieren que el patrón de afectación del GQL‑15 con dominios de visión periférica y adaptación luminosa tempranamente comprometidos, sirve como ventana clínica preponderante, ya que estos dominios tienen asociación directa e inevitable con la seguridad del paciente, por ejemplo, para evitar caídas y orientarse en entornos complejos. Estos factores deberían priorizarse en la consejería y en la rehabilitación de baja visión. (4)
También se sugiere implementar tamizaje sistemático con las escalas HAM‑A y HAM‑D en las citas de seguimiento, especialmente en quienes muestran progresión campimétrica o fluctuaciones de PIO, dado que estos hallazgos clínicos suelen precipitar picos de ansiedad. Finalmente, los autores respaldan tácitamente un modelo de atención multidisciplinario, integrando oftalmología, optometría, salud mental y rehabilitación visual, con intervenciones psicoeducativas para interrumpir el ciclo deterioro visual y malestar afectivo que conduce a la reducción de actividad. (4)
Referencias
1. Foster PJ, Buhrmann R, Quigley HA, Johnson Br J GJ. The definition and classification of glaucoma in prevalence surveys [Internet]. Report. Disponible en: www.bjophthalmol.com
2. Sen S, Mishra A, Das M, Iyer V, Sethi M. Assessment of quality of life in glaucoma patients in a tertiary care center in Eastern India. Indian J Ophthalmol. el 1 de julio de 2023;71(7):2767–72. doi:10.4103/IJO.IJO_3050_22 PubMed PMID: 37417118.
3. Ajith BS, Najeeb N, John A, Anima VN. Cross sectional study of depression, anxiety and quality of life in glaucoma patients at a tertiary centre in North Kerala. Indian J Ophthalmol. el 1 de febrero de 2022;70(2):546–51. doi:10.4103/ijo.IJO_1389_21 PubMed PMID: 35086235.
4. Gupta A, Singh A, Sharma K, Khan H, Tiwari D, Trivedi A, et al. Association between Vision-related Quality of Life and Mental Health Status among Glaucoma Patients in a Tertiary Care Hospital, Uttar Pradesh, India: A Cross-sectional Study. JOURNAL OF CLINICAL AND DIAGNOSTIC RESEARCH. 2024. doi:10.7860/jcdr/2024/71205.19648
